La implementación de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) en Colombia ha dejado de ser un simple requisito normativo para convertirse en una de las transformaciones industriales más ambiciosas de América Latina. Para la industria del packaging (envases y empaques) en el segmento B2B, este modelo está redefiniendo las cadenas de suministro, impulsando el ecodiseño y abriendo oportunidades de negocio sin precedentes, en un mercado que transita aceleradamente hacia la economía circular.
El nuevo panorama regulatorio: Más allá de la recolección
El punto de partida de esta transformación fue la Resolución 1407 de 2018 (y su modificatoria, la 1342 de 2020), que obligó a las empresas a gestionar el posconsumo de envases de papel, cartón, plástico, vidrio y metal. Estas normas establecieron metas de aprovechamiento que iniciaron en un 10% en 2021 y escalarán progresivamente hasta el 30% en 2030.
Sin embargo, la gran novedad para el sector es el salto cualitativo impuesto por la Ley 2232 de 2022 y la Resolución 803 de 2024, enfocadas en los plásticos de un solo uso. Para los empaques plásticos que no fueron prohibidos, la regulación ahora exige:
- Contenido reciclado nacional: Ya no basta con recuperar toneladas; las empresas deben demostrar la reincorporación obligatoria de materia prima reciclada posconsumo nacional en la fabricación de nuevos productos, evitando la importación de resinas recicladas y fortaleciendo la cadena local.
- Certificación de tercera parte: Para garantizar la trazabilidad real, se exige contar con certificados emitidos por organismos acreditados ante el ONAC (Organismo Nacional de Acreditación de Colombia).
Avances de la industria: El poder de la colaboración precompetitiva
Frente a las altas exigencias logísticas y financieras, la industria colombiana ha respondido agrupándose en sistemas colectivos. El referente absoluto es Visión Circular (antes Visión 30/30), liderado por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI). Los resultados de este esfuerzo conjunto demuestran la viabilidad del modelo:
- El colectivo agrupa a más de 380 empresas de 27 sectores productivos.
- En los últimos cuatro años, ha logrado aprovechar más de 214.000 toneladas de envases y empaques, reincorporándolos al ciclo productivo.
- Las empresas han reportado inversiones superiores a los $30.000 millones de pesos, destinados a infraestructura, fortalecimiento logístico e innovación en materiales.
Un factor diferenciador y de éxito del modelo colombiano frente a otros países es su enfoque en la inclusión social. Mediante herramientas normativas recientes como el Decreto 1381 de 2024, el país protege a los recicladores de oficio como prestadores fundamentales del servicio.
A través de Visión Circular, se han invertido cerca de $700 millones anuales para fortalecer a 57 organizaciones que representan a más de 7.600 recicladores, garantizando trazabilidad y dignificación laboral.
Beneficios tangibles para el sector B2B
Para los fabricantes, importadores y usuarios B2B de envases y empaques, integrarse a estos modelos circulares ofrece beneficios que trascienden el mero cumplimiento legal:
- Eficiencia y economías de escala: Los modelos colectivos permiten diluir el costo logístico (el eslabón más caro del reciclaje) mediante la creación de rutas unificadas y la negociación en bloque con transformadores.
- Acceso a fondos de innovación: Existen nuevos mecanismos de apalancamiento, como el “Fondo de pago por resultados ProUsar” (desarrollado por GIZ y otras entidades), que financia a empresas que apliquen medidas innovadoras, ecodiseño o reduzcan el uso de resinas vírgenes.
- Nuevas líneas de negocio: La transición hacia la circularidad no es solo un gasto. Según la Estrategia Nacional de Economía Circular, la optimización de recursos y los nuevos negocios circulares representan un potencial económico de hasta 11,7 mil millones de dólares anuales para el país.
- Reputación y cumplimiento ESG: La participación activa mejora el cumplimiento de los indicadores Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) exigidos por grandes cadenas de supermercados, multinacionales y fondos de inversión.
Desafíos persistentes
A pesar del liderazgo de Colombia en la región (junto a México y Chile), el sector aún enfrenta cuellos de botella importantes:
- La brecha del plástico: Un informe reciente de Cempre Colombia reveló que el 74% de los envases plásticos en el país aún no se aprovecha y termina en rellenos sanitarios o en el ambiente. Peor aún, solo cerca del 3% de los envases logra “cerrar el ciclo” volviendo a su categoría de origen (la mayoría sufre downcycling hacia otros sectores).
- El reto logístico territorial: Existe una gran desconexión entre la recolección en regiones periféricas y los centros de transformación, ubicados casi exclusivamente en el “triángulo de oro” (Bogotá, Medellín y Cali). En zonas apartadas, el costo de transportar el residuo supera por mucho su valor comercial.
El sector del packaging en Colombia ha superado con éxito la primera etapa del modelo REP, enfocada en la organización sectorial y el acopio. Sin embargo, el mandato de las nuevas normativas obliga a la industria a dar un paso más allá: pasar de la “recolección por cumplimiento” a la “transformación por valor”.
Para las empresas B2B, el futuro radica en el ecodiseño aplicado, la integración de resinas posconsumo nacionales y la consolidación de alianzas estratégicas que aseguren, de una vez por todas, la circularidad real de sus empaques.
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