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El Fin del Greenwashing: Guía del Nuevo Reglamento de Envases (PPWR)

El greenwashing o ecoimpostura consiste en exagerar o falsificar los beneficios ambientales de un producto mediante afirmaciones vagas como “eco-friendly” o “100% verde” sin pruebas reales.

Incorporar PCR no es solo sustituir resina. Descubre los desafíos técnicos de la coextrusión multicapa, cómo mantener la transparencia en los envases y las estrategias para cumplir con las metas de contenido reciclado.

El greenwashing no solo engaña a los consumidores, sino que sabotea la inversión en infraestructuras de reciclaje avanzadas y genera una competencia desleal para las empresas que realmente invierten en soluciones circulares. Para combatir esto, normativas como la nueva Directiva de Alegaciones Ecológicas (Green Claims Directive) de la UE exigen que cualquier afirmación ambiental esté respaldada por evidencia científica sólida, como un Análisis de Ciclo de Vida (ACV), y verificada por terceros.

¿Qué envases son realmente “eco-friendly”?

Contrario a la percepción pública, los plásticos no siempre son la peor opción ambiental cuando se evalúan bajo un ACV completo, superando a menudo a alternativas más pesadas o complejas en categorías como el cambio climático.
Un envase verdaderamente ecológico es aquel que está diseñado para el reciclaje (Design for Recycling) y que efectivamente puede ser recolectado y procesado de nuevo en el mercado.
La industria B2B está avanzando hacia los envases monomateriales (estructuras compuestas en un 90-95% por un solo polímero, como el PE o el PP), lo cual simplifica enormemente su reciclabilidad al final de su vida útil y cumple con los inminentes requisitos de diseño de normativas como el Reglamento Europeo de Envases (PPWR).

Mezclas de plástico reciclado (PCR) y polímeros vírgenes: El reto técnico

La incorporación de Plástico Reciclado Posconsumo (PCR) en envases de alto rendimiento no es una simple sustitución de resina, sino un complejo desafío de ingeniería química. El PCR posee una historia térmica y mecánica que altera su índice de fluidez y reduce sus propiedades mecánicas frente al polímero virgen. Además, los materiales reciclados suelen presentar mayor opacidad (haze) y variaciones de color.

Para superar esto sin sacrificar el rendimiento ni la estética, los fabricantes utilizan técnicas avanzadas de coextrusión multicapa. La estrategia estándar es utilizar estructuras de tres o cinco capas donde el PCR se oculta en una capa central (core), rodeado por capas externas de polímero virgen de alta pureza.

En envases primarios y películas flexibles, las marcas suelen mezclar entre un 20% y un 30% de PCR para mantener la claridad y la capacidad de sellado. Para aplicaciones secundarias o terciarias, como bolsas de basura o films de agrupación, el contenido de PCR puede elevarse hasta un 50% – 90%.

Envases Circulares en Latam: Casos de Éxito en Brasil y Colombia

  1. ¿Cuáles son las ventajas reales de los envases con PCR?

    La adopción de mezclas con PCR ofrece ventajas cuantificables y estratégicas para las marcas:

    Reducción drástica de la huella de carbono: La producción de plástico reciclado exige mucha menos energía y evita la extracción de recursos fósiles. Sustituir resina virgen por PCR puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 52% y un 86%.
    Cumplimiento normativo y competitividad: Regulaciones globales exigirán porcentajes mínimos obligatorios de contenido reciclado (por ejemplo, el PPWR exige un 10-35% de PCR en plásticos para 2030).
    Ahorro financiero a largo plazo: Aunque el PCR de alta calidad puede tener un coste inicial superior o un “Green Premium”, su uso permite a las empresas beneficiarse de la ecomodulación en las tarifas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). Los envases con alto contenido reciclado pagarán tasas y penalizaciones significativamente menores, mejorando su rentabilidad general.

  2. ¿Que aplicaciones de éxito se registran en Latinoamérica?

    La adopción de plásticos reciclados de grado alimentario ya es una realidad operativa en América Latina. En Brasil, el reciclaje de botellas de PET ha alcanzado altos niveles de madurez, logrando una tasa de reciclaje del 56,4% en 2021. La industria brasileña utiliza el 29% de este material recuperado para producir nuevas preformas y botellas, especialmente para agua y refrescos.

    Para garantizar la seguridad alimentaria y recuperar las propiedades mecánicas (como la viscosidad intrínseca), los recicladores en Brasil aplican tecnologías de súper limpieza y procesos de Policondensación en Estado Sólido (SSP) que eliminan eficientemente los compuestos volátiles.

    Por otro lado, en Colombia, la innovación se está expandiendo hacia polímeros más complejos. La compañía Alpina, mediante el uso de tecnologías de súper limpieza de extrusión (como el sistema de rotación múltiple MRS de Gneuss), logró la autorización de la autoridad sanitaria local (Invima) y ya ha implementado con éxito un 30% de poliestireno (PS) reciclado en sus envases comerciales

  3. ¿Qué tipos de envases quedarán prohibidos a partir de 2030?

    A partir del 1 de enero de 2030, el nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) prohibirá varios tipos de envases, enfocándose en eliminar aquellos que no son reciclables, los que generan sobreenvasado y diversos formatos de plástico de un solo uso considerados innecesarios.
    Los envases que quedarán prohibidos incluyen:
    Envases no reciclables: Se prohibirá la comercialización de cualquier envase que no esté diseñado para el reciclaje y que no alcance, como mínimo, la calificación de grado “C” en la escala oficial de reciclabilidad de la UE.
    Envases engañosos o sobreenvasado: Quedarán prohibidos los envases que utilicen dobles paredes o falsos fondos para aparentar que el tamaño o volumen del producto es mayor del que realmente es, a menos que estén protegidos por derechos sobre dibujos, modelos o marcas.
    Formatos de plástico de un solo uso específicos: Se restringe la comercialización de diversos artículos innecesarios, destacando:Plásticos de agrupación: Las películas o envoltorios de plástico retráctil de un solo uso empleados en los puntos de venta para agrupar productos (como botellas, latas o tarros) con el fin de incentivar la compra de varias unidades.
    Envases para frutas y verduras: Las bandejas y envases de plástico de un solo uso para frutas y hortalizas frescas preenvasadas en cantidades inferiores a 1,5 kg, salvo excepciones específicas por razones de higiene o riesgo de desperdicio alimentario.
    Sector HORECA (consumo en el local): Envases de plástico de un solo uso destinados a alimentos y bebidas que se llenan y se consumen directamente dentro de las instalaciones de hoteles, bares y restaurantes.
    Porciones individuales (monodosis): Envases de un solo uso para porciones individuales de salsas, condimentos, especias, azúcar o leche para el café.
    Artículos de aseo en hoteles: Los envases pequeños y de un solo uso para cosméticos y productos de aseo (amenities) suministrados en establecimientos hoteleros.
    Bolsas de plástico muy ligeras: Se prohibirá la mayoría de las bolsas de plástico muy ligeras (o ultraligeras), a menos que sean estrictamente necesarias por razones de higiene o se utilicen como envase primario para alimentos a granel con el fin de evitar su desperdicio.

  4. ¿Cómo afectará la prohibición de monodosis al sector HORECA?

    La prohibición de los envases monodosis exigirá al sector HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías) transformar de manera significativa la forma en que presenta y sirve ciertos productos a sus clientes, obligando a sustituir formatos tradicionales de plástico por alternativas más circulares.
    El impacto de esta medida se reflejará principalmente en los siguientes aspectos:

    Eliminación de sobres y porciones individuales El sector tendrá prohibido utilizar envases de plástico de un solo uso para ofrecer porciones individuales de salsas, condimentos, especias, azúcar o leche para el café. En su lugar, los establecimientos de restauración deberán implantar alternativas reutilizables, como dispensadores a granel, envases rellenables o formatos más grandes, siempre y cuando la eliminación del envase individual no comprometa la seguridad alimentaria ni la conservación del producto.

    Cambios en el consumo dentro del local Las normativas introducen restricciones severas para los envases de plástico de un solo uso destinados a alimentos y bebidas que se llenan y se consumen directamente dentro de las instalaciones de los hoteles, bares y restaurantes. No obstante, las microempresas podrán quedar exentas de esta prohibición específica para el consumo en el local si demuestran que no existen alternativas viables.

    Requisitos para cápsulas de café y lácteos En el caso de artículos como las cápsulas de café y ciertas monodosis de productos lácteos, la normativa no exige su eliminación total, pero obligará a los fabricantes a rediseñarlos. Se exigirá que estos envases cumplan con estrictos requisitos de reciclabilidad y que incorporen un porcentaje mínimo de material reciclado, buscando minimizar su impacto ambiental mientras mantienen su funcionalidad.
    Impacto en los hoteles (Amenities) Más allá de la alimentación, la prohibición de las monodosis también afectará a los servicios de alojamiento. Los hoteles ya no podrán suministrar productos cosméticos y artículos de aseo (amenities) en envases de plástico pequeños y de un solo uso. Deberán ser reemplazados por dispensadores rellenables en baños y habitaciones.

  5. ¿Cuáles son los plazos clave del nuevo reglamento europeo (PPWR)?

    El nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR, por sus siglas en inglés) establece un calendario progresivo y estricto para transformar el mercado hacia la economía circular. El reglamento entró en vigor el 11 de febrero de 2025. A continuación se detallan los plazos clave para su implementación:
    12 de agosto de 2026: Comienzo de la aplicación obligatoria
    El reglamento se vuelve plenamente aplicable en todos los Estados miembros de la UE.
    Las empresas deberán empezar a cumplir requisitos estrictos sobre las sustancias químicas en contacto con los alimentos, limitando severamente o prohibiendo la presencia de sustancias preocupantes como el bisfenol A (BPA) y los PFAS.
    Se inician las obligaciones de etiquetado armonizado en los envases.

    2027 – 2029: Medidas de reutilización y sistemas de depósito
    2027: Los restaurantes y servicios de comida para llevar estarán obligados a permitir que los consumidores traigan y utilicen sus propios recipientes para alimentos y bebidas sin coste adicional.
    2028: El sector de la restauración deberá empezar a ofrecer envases reutilizables para los artículos de comida para llevar. Además, en este año, las etiquetas adhesivas para frutas y verduras deberán ser obligatoriamente compostables de forma industrial.
    2029: Los Estados miembros tendrán la obligación de haber implantado Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para las botellas de plástico y latas de metal de bebidas de un solo uso, garantizando un índice de recogida separada muy elevado.

    1 de enero de 2030: El primer gran hito de diseño y comercialización
    Reciclabilidad por diseño: Todos los envases introducidos en el mercado europeo deberán estar diseñados expresamente para el reciclaje, logrando al menos una calificación de grado “C” en la escala oficial de reciclabilidad.
    Contenido mínimo reciclado (PCR): Será obligatorio que la parte plástica de los envases contenga resina reciclada posconsumo. Los porcentajes mínimos serán del 10% al 35%, dependiendo de si son envases alimentarios, de PET, u otros plásticos.
    Prohibición de formatos de un solo uso: Quedarán prohibidos diversos envases considerados innecesarios, como el film plástico retráctil empleado para agrupar botellas o latas en el punto de venta, los envases para frutas y hortalizas de menos de 1,5 kg, los artículos pequeños de aseo en hoteles y las raciones individuales de condimentos (salsas, azúcar, etc.).
    Minimización del espacio vacío: El espacio vacío en los embalajes de transporte, agrupados o de comercio electrónico no podrá superar el 50%. Se prohíben los envases que utilicen dobles paredes o falsos fondos para aparentar un mayor tamaño del producto.
    Objetivos de reutilización: Las empresas deberán cumplir con las primeras cuotas de envases reutilizables, por ejemplo, garantizando que al menos el 40% de los envases de transporte y el 10% de los de bebidas sean rellenables o reutilizables.
    Reducción de residuos: Los países de la UE deben alcanzar una reducción del 5% de los residuos de envases generados per cápita respecto a los niveles de 2018.

    1 de enero de 2035: Reciclaje a gran escala
    Todos los envases, además de estar diseñados para ser reciclados, deberán reciclarse a gran escala. Es decir, deberá existir la infraestructura probada para su recogida, clasificación y procesamiento a nivel industrial y económicamente viable en al menos el 75% del territorio de la Unión Europea.
    Se exigirá alcanzar una reducción del 10% en la generación de residuos de envases per cápita.

    2038: Aumento de los estándares de reciclabilidad
    Se endurecerá el sistema de evaluación de reciclabilidad, quedando prohibidos todos los envases que obtengan la calificación más baja permitida hasta el momento (el nivel “C”), exigiendo que alcancen al menos los grados A o B.

    2040: Objetivos finales de circularidad
    Contenido PCR más exigente: Los umbrales obligatorios de plástico reciclado aumentarán al 25%-50% para envases en contacto con alimentos, y al 65% para botellas de bebidas y envases no alimentarios.
    Mayor reutilización: Los objetivos de envases reutilizables se elevarán considerablemente, alcanzando por ejemplo un 70% en el caso de envases de transporte.
    Máxima reducción de residuos: La meta final exigirá que cada Estado miembro haya reducido sus residuos de envases en un 15% global respecto a la base de 2018.

Estos avances demuestran que, con la tecnología de descontaminación adecuada y la colaboración en la cadena de suministro, la industria del packaging en Latinoamérica está preparada para dejar atrás el greenwashing y liderar la transición hacia una verdadera economía circular.

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